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Entrevista: Carey Nañez, gestante subrogada

09/May/2024 | Chile - Contra el borrado de las mujeres
Carey es una mujer mexicana de 24 años, residente en CDMx al día de la entrevista en Marzo de 2024.
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Durante los últimos años, Carey se ha dedicado a hablar sobre gestación subrogada a través de sus redes sociales, contando su experiencia y aclarando dudas sobre el procedimiento. 

Carey Nañez, gestante subrogada.

Hola Carey, antes que todo, queremos presentarnos. Somos Contra Borrado Chile, una organización feminista que busca visibilizar e incidir en la politica pública por los derechos de las mujeres basados en el sexo. Si bien nuestra visión es abolicionista de cualquier tipo de explotación hacia las mujeres, tenemos la certeza de que visibilizar testimonios como el tuyo, es de vital importancia para avanzar con nuestro propósito. ¿Tú conoces el movimiento feminista? ¿Te sientes acogida dentro?

 

Hola, si conozco el movimiento feminista y, aunque no comparto todos los puntos, si estoy de acuerdo con varios de ellos. Mi suegra es feminista y también he aprendido mucho de ella. 

 

 

¿En qué puntos no coincides con el movimiento?

 

Por ejemplo, con el tema de la gestación subrogada, muchas veces tienden a tener el discurso de que las mujeres que lo practicamos, no somos conscientes de lo que estamos haciendo. Nos infantilizan, como si no fuéramos mujeres adultas tomando decisiones. 

 

En cuanto a la subrogación, ¿Cómo llegaste a la maternidad subrogada?

 

Por Facebook. Un día estaba scroleando en el inicio y me saltó una publicidad de la agencia. Ellos te venden la maternidad subrogada como si fuera una ayuda para personas que no pueden tener hijos. Un acto muy altruista, pero después te das cuenta que para la agencia, no es tan así. 

 

Esto funciona tanto para parejas hombre-mujer como hombre-hombre o mujer-mujer. 

 

Yo en ese entonces tenía a mi hijo chiquito y pensé en que quería tener algo qué ofrecerle. Un patrimonio. Lo conversé con mi marido, él me dijo que creía que yo no estaba lista para un proceso así, pero de todas formas, quise hacerlo. 

 

¿Cuáles son los requisitos para poder ser vientre de alquiler?

 

Los requisitos para ser gestante varían según la agencia, pero en general tienen que ver con tu talla, el peso, ser mayor de 20 años y menor de 35, tener cierta escolaridad, estar casada y haber tenido un hijo. 

A diferencia de la donación de óvulos, donde te piden que tengas ciertas facciones, aquí no importan tus facciones, sino que puedas tener un embarazo viable. 

 

 

 

¿Qué edad tenías cuando iniciaste el proceso?

 

22 años.

 

¿Te hacen pruebas médicas antes de entrar en el proceso?

 

Sí. Yo de por sí, siempre llevo mis exámenes médicos al día, pero antes de entrar en el proceso te hacen una evaluación psicológica, donde te preguntan sobre qué entiendes tú por maternidad, más que nada para evitar que después quieras quedarte con el producto. 

 

Te evalúan ginecológicamente también y tienes que iniciar un proceso de hormonación para que puedan regular tu periodo. Ellos tienen que saber exactamente en qué momento estás ovulando para poder implantar el embrión. 

 

Antes de la implantación, tienes que ponerte óvulos de progesterona, para que tu cuerpo asimile bien la implantación.

 

También te hacen firmar un documento donde se deja en evidencia que aceptas las condiciones que pone la agencia para el tema de la subrogación. 

 

¿Con “el producto” se refieren al bebé? ¿No sientes que es un poco fuerte referirse así?

 

No, de hecho es el término correcto. Médicamente, corresponde llamarle “producto”. Es como cuando las feministas hablan del aborto. No se habla de un bebé, sino de un conjunto de células. 

 

¿Para el proceso de subrogación, deben firmar un contrato? ¿Cuánto cuesta el proceso?

 

Sí, tanto la gestante como los IP ( o PDI – padres de intención) tienen que firmar un contrato con la agencia. 

 

En este contrato, la gestante acepta colaborar con todo para que el producto llegue a término: Tomar medicamentos, ir a los controles, estar siempre pendiente del bienestar del producto.

 

Un embarazo se considera a término después de las 38 semanas. 

 

Si tienes un aborto inducido antes porque no quieres seguir, en ese caso tienes que pagar compensaciones a la clinica y a los IP. Si tienes un aborto natural, se te paga hasta el último ciclo del mes al que hayas llegado. 

 

Si llegabas a término, te podían pagar de 250.000 MXN a 350.000 MXN (aprox. 18.000.000 CLP)

 

En el contrato que firmé yo, se acordaba un pago mensual de aproximadamente 2.000 pesos mexicanos (108.000 CLP | 117 USD) mientras estuviera gestando. 

Pregnancy belly painting de Carey, con su embarazo gemelar, 2023.

 

¿No sentiste coartada tu libertad al tener que estar disponible para las personas de la clínica?

 

La verdad es que sí. Yo tuve un embarazo gemelar, de alta complejidad, por lo que no podía viajar. Debía estar siempre ubicable para la agencia y para los controles médicos. 

 

¿Los controles médicos estaban a cargo de la agencia o debías costearlos tú?

 

No, todo estaba a cargo de la agencia. Ellos veían los controles médicos y la medicación que tenía que usar, aunque en ese sentido y creo que fue el caso de mi agencia, no era tan buena esa parte.

 

Nos contaste que había tenido un embarazo gemelar de alta complejidad. ¿Cómo fué el proceso de gestación para ti?

 

Fue complicado. Durante el proceso de gestación desarrollé preeclampsia. En la agencia me culparon a mí porque dijeron que yo era hipertensa desde antes, que les había mentido, pero ellos me hicieron exámenes antes del proceso y yo tenía mis exámenes al día. No era hipertensa hasta el embarazo. 

 

Si bien, ellos me entregaron la medicación por el tema de la presión arterial, como el medicamento era caro, empezaron a contar las pastillas que me daban. Muchas veces tuve que comprar yo misma la medicación, porque cada vez que pedía la lista de medicamentos, me ponían malas caras. 

 

Empecé a desarrollar problemas digestivos. Hubo un tiempo en que vomitaba mucha sangre y a pesar de que yo les había avisado, ellos no le dieron la importancia necesaria. Siempre tenían problemas con los medicamentos y cuanto costaban. 

 

Me empecé a hinchar y me empezaron a picar las manos y me dolía la muñeca. Mis medidas de presión llegaron a 143.

 

Otra cosa que pasó fue que al parecer tuve el desprendimiento de un embrión.

Pintado de vientre, 2023.

¿Qué fue lo que pasó?

 

Estaba yo en mi casa y de pronto empecé a tener sangrado. Obviamente les avisé a las coordinadoras y me dijeron que tenía que acostarme porque podía tener un desprendimiento. 

 

Después de un rato me dieron muchas ganas de ir al baño y ahí fué cuando boté una masa, como del tamaño de la palma de mi mano. 

 

Les avisé a las coordinadoras y me dijeron que había sido uno de los embriones, aunque después dijeron que había sido un hematoma. 

 

Yo creo que sí fué un embrión. Estaba rodeado como de una telaraña de venitas.

 

¿Pudiste reclamar por esa negligencia de alguna forma?

 

No. Como en el estado donde yo estaba no estaba regulado el tema de la gestación subrogada, sino que todo dependía del criterio del juez de turno, no podía hablar del proceso, porque podría causarle problemas a los padres de las gemelas. 

 

¿Cómo fue entrar en trabajo de parto con tantas complicaciones médicas?

 

Yo ya estaba en la semana 31 y de pronto me empecé a sentir muy mal. Fui a la clínica y me dicen que las gemelas estaban muy encajadas.

 

En la semana 32, yo ya estaba tomando hierro, las prenatales, dos medicamentos para la presión y dos tabletas para la colestasis. En total eran 7 u 8 pastillas sin contar el paracetamol. Me sentía terrible. 

 

Desde la clínica me habían dicho que era posible que tuvieran que hacer cesárea así que tuve que hacer ayuno. 

 

Ya al día siguiente, estando allá, me comentaron que había tenido un embarazo molar. Eso fué lo que boté cuando fuí al baño y salió una masa. Después me tomaron la presión y estaba muy elevada, así que me avisaron que me iba directo a quirófano. 

 

¿Le avisaron a tu esposo o a alguien de tu familia?

 

En el contrato dice que cuando estás en el hospital, no puede ir a verte nadie de tu familia. Si bien, te piden como requisito que estés casada, en el hospital siempre tienes que decir que eres soltera. El personal médico entonces, funge como tu familiar y es responsable de tomar las decisiones médicas por tí. 

 

Yo, de todas formas, le avisé a mi familia. Tenía mucho miedo y ansiedad, pero igual me había estado mentalizando para ese día.

 

¿Había alguna otra restricción?

 

No podía mencionar, ya en el hospital, qué medicamentos tomaba, que era un proceso de gestación subrogada y no podía decir que era casada. 

 

Cuando me preguntaron, les dije sobre los medicamentos básicos pero después me enteré que tenía que avisarles sobre la aspirina que estuve tomando por 8 meses porque podía intervenir con la anestesia. 

 

Ya, conmigo entrando al quirófano es cuando la agencia le avisa a los papás que las niñas iban a nacer. Imagínate, que tenían que viajar desde Europa. A mi me pareció muy mal que esperaran hasta último minuto para avisarles. 

 

¿Cómo fué el proceso de parto?

 

Finalmente me hicieron cesárea. Mi hijo le dice el agujero del bebé a mi cicatriz. 

 

Cuando estaba en el hospital hubo un momento en que me desperté de la anestesia y escuché a una de las gemelas pero me volví a dormir porque me dolía mucho el vientre así que me dieron más anestesia.

 

A eso de las 3 de la mañana, me sacaron de la sala de recuperación y aproveché para decirle a mis familiares que ya había salido y que estaba todo bien. 

 

¿Pudiste ver a las gemelas?

 

No había caído en el shock emocional hasta que ese mismo día, llegaron las enfermeras a hablarme de ellas y de que pronto me las iba poder llevar a casa. Yo estaba en bloqueo emocional, siempre pensando que no eran mis hijas. 

 

Después, en la tarde, le pregunté al médico por ellas y me dijo que estaban en incubadoras y que una de ellas estaba entubada porque no había respirado al nacer. 

 

Ahí, me sentí culpable por no haber podido resistir el embarazo a término y que tuvieran que estar pasando por eso. No me pude permitir llorar hasta que la coordinadora se fué y estuve a solas con mi marido, que había ido a verme esa tarde. 

 

Después de dos días, donde las enfermeras me comentaban sobre las niñas pero que aún yo no las había visto, una de ellas me ofreció llevarme donde estaban. 

 

Estaban en la incubadora. Estaban bien chiquitas. Empiezo a hablar con ellas, las saludo y les digo que pronto iban a estar con sus papás. A pesar de que estaban entubadas y en la incubadora, se movían cuando escuchaban mi voz. Yo les daba ánimos.

 

Ese mismo día hablé con la tía de mi esposo, que tuvo un embarazo gemelar pero uno de los bebés no pudo sobrevivir. Ahí ella me dice que ella puede entender mi dolor, de haber llegado al hospital embarazada y de volverme a mi casa con los brazos vacíos. Tuve que aguantarme el llanto.

 

¿Cómo fue el proceso de dejar a las bebés en el hospital? ¿Cómo viviste el puerperio?

 

Al principio estuve repitiendo que las bebés no eran mías, pero ya cuando tocó salir del hospital, empecé a llenarme de culpa de estar dejando a las bebes ahí. 

 

Los papás de las niñas aún no llegaban. Sentía que las estaba abandonando. 

 

Cuando me subí al coche para irme a mi casa, no podía parar de llorar. Sentía que era la peor mujer del mundo por dejarlas abandonadas. 

 

Cuando llegué a la casa de mi suegra, que era donde estaba quedandome por las complicaciones del embarazo, veo a mi hijo, me siento en el sillón y empiezo a recordar todo lo que había pasado así que empecé a llorar. 

 

Ahí mismo había llegado cuando tuve a mi hijo, pero ahora no tenía nada. Me sentía muy vacía. 

 

El lunes, cuando ví mi cuenta bancaria… Yo nunca había tenido tanto dinero, pero incluso con todo ese dinero, yo quería tener más dinero para dárselo a la agencia y  poder tener de vuelta a las niñas. 

 

Dejar a las niñas en el hospital, para mí fué muy difícil. Tuve un proceso de depresión post parto. 

 

En algún momento quise dormir y no despertar. Llegué a pensar que hubiera sido mejor haber muerto en el parto. 

 

A eso sumale que todo el vecindario me había visto con panza. 

 

Con mi marido decidimos decir que no había bebés, pero la gente es muy cruel. Todos me veían con lástima. Una vecina, que no sabía nada del proceso, me dijo que estuviera tranquila, que ya iba a poder tener más bebés. Otra llegó con un regalo para las gemelas, otra me culpó por no cuidarme. 

 

Decidí recluirme en mi casa. 

 

Yo todavía las sentía dentro. Las niñas habían conectado con la voz de mi marido y la de mi hijo además de la mía.  Para mi hijo sí fué difícil también entender que no tenía hermanas, que las bebés habían nacido pero que no iban a estar con nosotros. Él desarrolló problemas de habla luego de ese proceso ya al menos, está bien.

 

El tema hormonal me tenía muy mal. Estaba muy triste.

 

¿Seguiste en contacto con la agencia?

 

Seguí en contacto con la agencia sino más para saber cómo estaba yo y si había evolucionando bien. 

 

Ya a la siguiente semana me armé de valor y pregunté por las niñas. Los papás aún no llegaban pero sí me dijeron que estaban mejor. Eso me tranquilizó mucho. 

 

¿Dentro del contrato que firmaste, se mencionaban situaciones como el de la depresión post parto?

 

El contrato con la agencia no consideraba la depresión post parto. El contrato finaliza cuando se entregaba a las bebés, de todas formas, una lider de allí, me indicó visitar a una psicóloga de la clínica, la que a su vez, me derivó al psiquiatra pero finalmente no fuí a todas las sesiones y nunca fuí al psiquiatra. 

La psicóloga me dijo que todo mi malestar había nacido en base a mis expectativas, me preguntó cuales eran. 

 

Yo le dije que desde la semana 26, la clínica me había visto mal, que cómo era posible que no le avisaran a los papás sino hasta el día del parto. A mí me habría gustado que ellos estuvieran allí, además el tema de estar ocultando constantemente lo de la gestación subrogada, me ponía muy ansiosa.

 

Ella me dio algunos trabajos qué hacer y entonces me di cuenta que tenía que centrarme en mi realidad. En mi hijo, en que no tenía ni el dinero ni  los abogados para  reclamar a las niñas, así que tuve que aterrizar. 

 

Sólo fui a 4 sesiones. El resto del tiempo me refugié en mis amigas y mi familia.

 

Otra cosa que no estaba en el contrato era a lo que yo tenía derecho. Estaban escritas todas mis obligaciones, pero no sabía qué podía exigir yo.

 

¿Tuviste dismorfia corporal?

 

Pues, los cambios físicos son algo por lo que pasan las mujeres cuando están embarazadas. Igual me compré varias cremas porque como eran gemelas, mi vientre era enorme. Pero, lo normal.

 

Lo que sí, a pesar de que después del parto, me dieron una pastilla para cortar la leche, hasta el día de hoy (9 meses después), yo sigo teniendo leche. 

 

Me pasó con mi hijo que cada que él tenía hambre, yo sentía como me bajaba la leche. Ahora que estaba en este proceso, cada que me bajaba la leche pensaba en las niñas, en si tenían hambre, en si estaban bien.

 

Me ofrecí a congelar leche para las niñas, pero no me dejaron. La agencia tenía varios problemas de empatía. Finalmente, nos trataban de manera muy impersonal.

 

Según entendemos, la gestante y los IP no pueden tener contacto entre sí, sin embargo, nos habías comentado que tú sí tienes contacto con ellos. ¿Cómo pasó?

 

Eso depende de la agencia.

 

En mi caso, como al momento de nacer, las niñas quedaron con mi apellido, los padres no podían sacarla del país si no era con mi autorización, así que un día tuve que ir a hacer trámites para cederle la tutela al padre de las niñas. Allí fué donde los conocí. Ellos quisieron contarme por qué habían recurrido al proceso de gestación subrogada. 

 

¿Qué te dijeron?

 

La señora había pasado por un proceso de cáncer en el cerebro y no podía quedar embarazada porque las hormonas incrementarían el tamaño del tumor. 

 

Ellos ya habían completado un proceso de gestación subrogada anteriormente en Estados Unidos y ahora estaban con este en México.

 

Me contaron que también estaban viendo poder hacerlo en Ucrania, pero con el tema de la guerra, desistieron porque no querían tener problemas para sacar al bebé desde allá. 

 

El primer hijo de ellos, sabe que es producto de gestación subrogada y tiene contacto con su mamá y querían que ocurra lo mismo contigo. Yo les dije que sí.

 

¿Quedaron bien los temas legales con la documentación de las niñas?

 

Sí, ellas ya están con sus papás en Europa. De todas formas, como tienen mi apellido y nacionalidad mexicana, si es un problema por ejemplo, el que tuvieran alguna complicación de salud allá. 

 

Yo les dejé firmado un poder para que pudieran asistir a la salud pública, pero ese poder vencía el mes pasado. 

 

Una de las preguntas que envían nuestras seguidoras es: ¿Cómo sabes si los IP son buenas personas y no una red de trata?

 

No lo sé. No tengo cómo saberlo tampoco porque es la agencia la que tiene el contacto con ellos. Ellos también tienen un contrato pero yo no tengo acceso a él.

 

Si no hubieras tenido problemas económicos, ¿hubieras realizado un proceso de maternidad subrogada?

 

Sí. Si no lo hubiera hecho por dinero, lo habría hecho por algún familiar o alguien cercano. 

 

¿Estás de acuerdo con la subrogación?

 

Yo estoy a favor de que se regule la gestación subrogada, porque mujeres en situación de necesidad siempre hay y nos vemos en la obligación de hacerlo a escondidas, con agencias que no cumplen sus contratos y también con el miedo de poder irnos a la cárcel, cuando tenemos hijos que aún son pequeños. Es como lo que pasa con el aborto.


 

Agradecemos, de corazón, que Carey nos haya dado la oportunidad de conocer su punto de vista y concedernos esta entrevista. 

Si bien, nuestros valores éticos y morales están con la abolición de cualquier forma de opresión hacia las mujeres, lo que incluye la violencia económica y la mercantilización de nuestros cuerpos, es necesario abrirse a escuchar siempre otros puntos de vista.

Si llegaste hasta este punto, te recordamos que en esta misma página puedes encontrar información sobre Gestación subrogada en Chile y Latinoamérica.