Este artículo fue publicado originalmente en Nordic Model Now
29 de enero de 2020

Fui una gestante subrogada altruista para unos amigos, dando a luz a gemelos. Fue una experiencia increíblemente traumática, y luego tuve que recibir tratamiento por estrés post traumático. Nunca hablo con nadie de mi experiencia, ya que aún la encuentro totalmente devastadora.
Siempre escuchamos acerca de las historias positivas en los medios, empujadas por organizaciones que promueven la subrogación. Es importante que la gente escuche cómo la subrogación puede salir seriamente mal, y los impactos de por vida para las mujeres que ofrecen sus cuerpos para ser usados por otros.
Me convertí en gestante subrogada para unos amigos. Ingenuamente creí que, porque los partos de mis hijos habían salido bien, también sería simple un embarazo por subrogación. Pensé que había hecho un montón de investigación, y sí hablé con otras gestantes subrogadas antes de embarcarme en esto.
Sin embargo, acepté seguir adelante antes de saber lo suficiente acerca de los procedimientos médicos extremadamente intrusivos y dañinos por los que tendría que pasar. Ingenuamente pensé que me implantarían los embriones en línea con mi propio ciclo. No me di cuenta de que mi propio ciclo natural tendría que ser químicamente detenido, y la cantidad de hormonas sintéticas dañinas que tendría que tomar para crear un ciclo artificial que estuviera en línea con el ciclo de la donante del óvulo.
Una vez que descubrí la cantidad de hormonas que tendría que tomar, sentí que ya no podía retractarme y devastar a mis amigos. Seguí adelante contra mi propio mejor juicio y mis instintos internos que me estaban advirtiendo, porque no quería ofender o enfadar a mis amigos. También fui persuadida para que se me implantaran dos embriones para aumentar las posibilidades de éxito de la implantación. Ahora me doy cuenta de que no comprendía totalmente el aumento del riesgo para mi de gestar y parir gemelos.
Mirando hacia atrás, veo que sometí mi propia salud y seguridad para priorizar los deseos de los padres de intención. También me doy cuenta de que mi propio estado psicológico al momento de tomar estas decisiones significaba que tenía un complejo de mártir y que era demasiado sacrificada. Me dejé de priorizar totalmente. Esto se debió a una falta de autoestima y de asertividad, y ver que mi valor dependía solo de qué tan útil era para los demás. Tenía un sentido sobredesarrollado de «servicio».
Esto es común en las mujeres, ya que la socialización femenina significa que mujeres y niñas son animadas y entrenadas a ponerse en segundo lugar, y a priorizar a otras personas, y ser «amables». Esta socialización y psicología femenina necesita ser investigada y considerada en el contexto de la subrogación altruista.
Durante el embarazo experimenté celos y rabia de parte de la madre de intención, que estaba molesta con que yo pudiera embarazarme tan fácilmente. Ambos padres pusieron presión sobre cómo y cuándo dar a luz.
Tuve que ser muy asertiva para dejar en claro que era mi cuerpo, y que el proceso fisiológico de parir funciona mejor cuando la madre se siente completamente segura y pare en la forma en que está más cómoda. Tuve que ser muy clara en que la decisión dependía de mí solamente. Sentí que ellos creían hasta cierto punto que eran mis «dueños» y de mi útero, y que «merecían» dirigir el parto porque veían a los bebes como «de ellos».
El parto resultó ser extremadamente traumático, con uno de los bebés siendo admitido en la unidad neonatal de cuidados intensivos y yo sufriendo desgarros de segundo grado. Luego comenzó una pesadilla horrible de dos años, ya que las matronas actuaron rápidamente para culparme a mi y hacer falsas acusaciones de que yo había evitado que ellas asistieran en el parto.
Esta culpabilización es una experiencia usual para mujeres que han sufrido partos traumáticos, en una cultura del NHS (Instituto Nacional de Salud en UK), donde harán lo que sea para evitar responsabilidades en casos de negligencia médica. Hubo cuatro investigaciones separadas por el órgano regulatorio independiente de matronas, que encontró a todas las matronas culpables de fallar en intervenir en una emergencia y en monitorear la salud fetal durante el parto.
Al trauma del parto se sumó el trauma de ser culpada y luego atravesar múltiples investigaciones por dos años, las que finalmente me exoneraron. En vez de seguir con mi vida luego de la subrogación, tuve que revivir el trauma una y otra vez durante las investigaciones.
Luego del parto, fui prácticamente abandonada por los padres de intención, dejada sola para hacerme cargo de las mentiras y la culpabilización por parte de las matronas, dejada sola para enfrentar las múltiples investigaciones. Los padres de intención no me apoyaron ni me defendieron durante las múltiples investigaciones.
Lo que más me dolió fue no ser invitada al bautizo de los gemelos. Fui usada por mi útero y luego descartada cuando ya no era necesaria. Fue la experiencia más degradante y horrible. Mi salud mental colapsó, y dos años después del parto traumático fui diagnosticada con estrés post traumático y recibí tratamiento.
Nunca hablo de lo que pasó con nadie, ni siquiera con cercanos, ya que no quiero revivir lo que me pasó. No fue hasta la consulta pública realizada por la Comisión de reforma legislativa que hablé de esto.
Quedé con heridas producto del parto, incontinencia y diástasis de rectos (separación de los músculos abdominales) que me causan problemas diarios. No sé cuáles serán los impactos a largo plazo de tomar grandes cantidades de hormonas sintéticas, ni el potencial aumento del riesgo de cáncer de mamas ya que no amamanté a los bebés.
Ahora estoy en contra de toda forma de subrogación, tanto comercial (que es completamente inmoral a mi parecer) como altruista no pagada.
El potencial para el abuso es muy grande. Las mujeres no deberían ser incentivadas a poner en riesgo su salud emocional, física y seguridad por la «necesidad» de otras personas de tener bebés. Las mujeres importan. Las mujeres no deberían ser incentivadas a ponerse en segundo lugar y arriesgar nuestras vidas por otras personas.
Recomiendo que toda subrogación sea ilegal como lo han hecho en otros países. La ley no debería ser cambiada para hacer más fácil explotar mujeres, tanto mujeres que son vulnerables por pobreza como aquellas que simplemente lo hacen por buena intención y están mal informadas como yo. Muchas veces pienso en las estudiantes pobres, jóvenes de Europa del Este que tuvieron que soportar la extracción de óvulos y las consecuencias de por vida de eso, para pagar sus estudios. Hay muy poco de «ético» sobre la subrogación.
Artículo original: https://nordicmodelnow.org/2020/01/29/i-was-an-altruistic-surrogate-and-am-now-against-all-surrogacy/