La humanidad en nuestra persona debe ser siempre considerada al mismo tiempo como un fin y nunca simplemente como un medio. Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785)
Hoy en día, la libertad y los derechos universales, son un tema que se considera fundamental en cualquier discusión sociopolítica. Las sociedades occidentales suelen hablar con orgullo de los derechos humanos que han incorporado, sin embargo, estos derechos parecen no considerar a las mujeres como sujeto de derecho. Probablemente Kant, al hablar de medios y fines, no consideraba la socialización femenina y lo que ello conlleva para las mujeres en todo el mundo.
Si hablamos de género, debemos comprender que, en todas las sociedades, existen estructuras predeterminadas para hombres y mujeres. La socialización masculina estará intimamente ligada con adquirir poder y acceder a servicios (sexuales, domésticos, etc). La socialización femenina, en cambio, se encargará que las mujeres estén siempre al servicio del resto.
La filósofa Simone de Beauvoir, referente feminista del siglo XX, sostiene que esta subordinación de las mujeres, y su objetivación en la cultura y en las relaciones sociales, son contrarias a la idea kantiana de tratar a todos los seres humanos como fines en sí mismos. Así lo propone en su libro El segundo sexo (1949), donde analiza la realidad de las mujeres y su rol en la historia.

(…) a pesar de las fecundas virtudes que la habitan [a la mujer], el hombre sigue siendo su amo, como es el amo de la tierra fértil; ella está destinada a ser sometida, poseída, explotada, como también lo está la Naturaleza (…)”
Si bien, las normas de género no están totalmente plasmadas en las leyes, basta con que estén arraigadas en el inconsciente colectivo para que, como mujeres, sepamos qué debemos hacer cuando se necesita de nuestro servicio.
Maternidad subrogada: El Contrato.
Cuando hablamos de maternidad subrogada, hablamos de un procedimiento médico que implica la implantación de un embrión en el útero de una mujer que no comparte, la mayoría de las veces, parentezco o relación con los donadores de óvulo o esperma, llamados también «Padres de intención».
Si bien, la maternidad subrogada no es siempre un contrato comercial, este pequeño porcentaje de «subrogación altruísta» no tiene la relevancia suficiente como para asegurar que no es un negocio en sí mismo.
La maternidad subrogada consta en sí, de tres partes legales involucradas: la mujer gestante, los padres de intención y la agencia. Esta última se encargará de reclutar mujeres en situacion de vulnerabilidad, para ofrecer la posibilidad de ganar «grandes» sumas de dinero, a cambio de su capacidad de gestar.

En América, podemos encontrarnos con cláusulas que exigen a la denominada “gestante” renunciar a sus libertades con tal de llevar a cabo el procedimiento médico. Por ejemplo, estar siempre a cierta distancia del hospital donde se realiza el procedimiento, controlar las relaciones sexuales que mantiene o mentir sobre tu estado civil una vez llegue la hora del parto, esto con la finalidad de tener el control total sobre el niño o niña que esté por nacer.
En Asia y Europa del este, donde existen incluso paquetes turísticos para los padres de intención, las mujeres gestantes suelen ser «almacenadas» en lo que se conoce coloquialmente como «granjas de bebés»: pequeñas edificaciones donde conviven con otras mujeres en la misma situación, sin contacto con su familia, con la única finalidad de que «el producto» llegue a término y pueda encontrarse finalmente con quienes pagaron por él: sus padres.
Ucrania es, junto con India, uno de los países preferidos por individuos de todo el mundo, para realizar procesos de subrogación de vientres. ¿El motivo? Los bajos costos del procedimiento en comparación con Estados Unidos, Grecia o América Latina.
BioTexCom, empresa líder en Ucrania en cuanto a vientres de alquiler se refiere, ha sido investigada en varias oportunidades por falsificación de documentos y trafico de infantes, sin embargo sigue operando hasta el día de hoy.
La vasija, el producto.
Dentro del proceso de subrogación de vientre, es fundamental que la gestante se someta a un proceso de desvinculación emocional respecto del bebé que crece dentro de ella. Esto evitará que una vez nacido, quiera dar por terminado el contrato y pueda quedarse con la criatura. Para ello, es sumamente importante la deshumanización del bebé y la suya propia.


«Médicamente, corresponde llamarle “producto”. Es como cuando las feministas hablan del aborto. No se habla de un bebé, sino de un conjunto de células.» Carey Nañez, gestante mexicana en entrevista con Contra Borrado Chile, 2024.
Más allá de lo que consideremos moralmente correcto para referirnos a un bebé en gestación o recién nacido, es importante aterrizar el concepto de «producto» a un contrato comercial. ¿Qué pasa si ya no quiero el producto?
Gammy y Minji son dos «productos» no requeridos.

En el caso de Gammy, el bebé fué desechado por su familia australiana debido a que nació con sindrome de Down, llevandose únicamente a su hermana Pipah. Es importante mencionar que David Farnell, el padre, estuvo en prisión años antes por abuso sexual de menores.

Minji, por su lado, fue rescatada desde Tailandia por su abuela paterna, ya que no pudo ser reclamada por el padre después del divorcio, con su nuevo estado civil.
Cuando ocurren estas situaciones, las clinicas no se ven obligadas a hacer cumplir ningun contrato, al contrario de las multas que debían pagar las mujeres gestantes en caso de no querer continuar con el proceso, tal como lo vimos en la primera parte de esta investigación.
Los bebés quedan a disposición de las leyes locales, en un espectro poco claro sobre quienes son sus padres y cuál es su nacionalidad.
El Negocio del vientre de alquiler
¿Por qué existo? Existo porque alguien pagó por mí.
La consultora financiera Global Market Insights, estima que el mercado de la gestación subrogada crecerá de 14 mil millones de dólares en 2022 a 129 mil millones de dólares en 2032. Esto, basandose en la tendencia mundial de retrasar lo más posible el embarazo, dando pie al desarrollo profesional.
Actualmente, la clinica más conocida a nivel mundial por sus procesos de subrogación de vientre, BioTexCom, cuenta con tres posibilidades de contrato para padres de intención, los que presentan como si fueran una membresía de streaming, diferenciandolos entre: standard, standard plus y VIP.

Estos planes van desde los 39.900 Euros (40,5 millones de pesos chilenos) hasta los 64.900 Euros (66 millones de pesos chilenos) y se diferencian unos de otros respecto de los servicios incluidos (los que pueden incluir donadora de óvulos a elegir dentro de un catálogo), la cantidad de intentos para la implantación y el tiempo estimado de espera para que la gestante se declare encinta.
