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Gestación subrogada. Parte 1: ¿Es aceptable convertir el proceso reproductivo en un servicio comercial?

01/Feb/2024 | Chile - Contra el borrado de las mujeres
La explotación de la capacidad reproductiva de las mujeres es una violación de los derechos humanos, tanto de la mujer gestante, como del infante que nace a través de este procedimiento.
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Maternidad subrogada en el “escenario” actual

La maternidad subrogada ha sido un tema que ha acaparado la atención este último tiempo. Apariciones de celebridades como Paris Hilton o Khloé Kardashian vistiendo ropas de hospital, acostadas en camillas con recién nacidos en brazos que, por cierto, fueron paridos por otras mujeres; ha generado diversas reacciones, tanto en medios de comunicación oficiales, como en redes sociales. El público en general no ha quedado indiferente ante el debate que se levanta a partir de una práctica como el alquiler de vientres. Se edulcora esta realidad a través de los medios de comunicación, normalizándola y mostrándola como un acto altruista y lleno de felicidad. ¿Es tan así?

Acá tenemos una entrevista, donde el medio de comunicación resalta el acceso al alquiler de vientres como un acto de amor y a la mujer gestante se le deja completamente de lado, olvidando la importancia de ella para este proceso y para el desarrollo de ese bebé.

 

Como Contraborrado Chile nos planteamos como base para esta discusión algunas preguntas fundamentales: ¿es aceptable convertir el proceso reproductivo en un servicio comercial? ¿qué se plantea desde la postura feminista? ¿la paternidad o maternidad son un derecho?

Te invitamos a leer el siguiente artículo, que forma parte de una serie que hemos preparado como Contraborrado Chile para el mes de febrero, donde analizaremos el proceso que conlleva el acceso al alquiler de vientres de forma detallada, cuestionando su existencia y poniendo en contexto este proceso en la realidad actual de las mujeres en el mundo.

 

 Maternidad y género

 «¿Por qué son interesantes e importantes? porque en la vida real las mujeres son interesantes e importantes no son un subproducto de la naturaleza, no representan un papel secundario en el destino de la humanidad, y eso lo han sabido todas las sociedades. Sin mujeres capaces de dar a luz, la población humana se extinguiría; por eso las violaciones masivas y el asesinato de las mujeres, chicas y niñas ha sido una característica común de las guerras genocidas, o de cualquier acción destinada a someter y explotar a una población. Mata a sus hijos y pone en su lugar a los tuyos, como hacen los gatos; obliga a las mujeres a tener hijos que luego no pueden permitirse criar, o hijos que luego les robarás para tus intereses personales; niños robados, un motivo cuyo uso generalizado se remonta a tiempos lejanos. El control de las mujeres y sus descendientes ha sido la piedra de toque de todo régimen represivo del planeta. Napoleón y su “carne de cañón” la esclavitud y la mercancía humana, una práctica eternamente renovada: ambas encajan aquí a quienes promueven la maternidad forzosa habría que preguntarles: cui bono? ¿a quién beneficia? a veces a un sector, a veces a otro, nunca a nadie. » (Atwood. M (2020). El cuento de la criada. Penguin Random House.)

 

Como bien indica la cita anterior, la vida de las mujeres es muy relevante, indispensable para la especie y esencial para el funcionamiento de la sociedad. Esta sociedad que, en apariencia, abraza la maternidad como la cima de la realización femenina, vinculando su prestigio a la castidad en la pareja y la descendencia en la familia. Sin embargo, desde una perspectiva más tangible y analítica, se deja entrever que el neoliberalismo y el patriarcado no celebran la maternidad como un aporte vital a la especie, sino que, en cambio, la socavan, castigan y oprimen. Estos sistemas despojan a las mujeres de su individualidad, las infantilizan y ejercen dominio sobre ellas, y por esta razón; cada aspecto nuestras vidas parece conjugarse en torno al éxito de políticos, profesionales y artistas, a quienes parimos, cuidamos, alimentamos y educamos.

Hasta hace algunas décadas, y en parte aún en la actualidad, el destino de las mujeres se definía por la habilidad para encontrar pareja, formar una familia y ocuparse de ella. Este destino, no muy diferente del que se ha narrado en incontables libros, películas y series, se nos presentaba como el camino hacia la felicidad, la plenitud y la realización. Muchas de nosotras crecimos viendo películas que culminaron en un «felices para siempre» y un ambiente de boda. Las telenovelas que nos cautivaron desde jóvenes se centraban en cómo la protagonista alcanzaba la felicidad al casarse y tener hijos, elementos que supuestamente completarán ese sueño del «felices para siempre».

 

 

El feminismo ha desmontado la idea del felices para siempre y de la forma en que se ha configurado la vida de las mujeres y madres en general, comprendiendo que desde milenios el patriarcado se instauró como sistema de dominio de las sociedades occidentales (y en su mayoría globales), originando, desarrollando y perfeccionando sus sistemas de dominación en los ámbitos público y privado. Como indica, Gerda Lerner, en su obra La creación del patriarcado: “la sexualidad de las mujeres, es decir, sus capacidades y servicios sexuales y reproductivos, se convirtió en una mercancía antes incluso de la creación de la civilización occidental. El desarrollo de la agricultura durante el período neolítico impulsó el << intercambio >> de mujeres entre tribus, no sólo como manera de evitar las guerras incesantes mediante la consolidación de alianzas matrimoniales, sino también porque las sociedades con más mujeres podían producir más niños.”

Este ejemplo resulta fundamental para comprender cómo la maternidad ha influido en la configuración de nuestras sociedades desde tiempos remotos, dando origen a prácticas sociales como el matrimonio, la guerra, los contratos, la trata y la esclavitud. En la actualidad, la maternidad sigue siendo relevante pero esta vez, chocando con la realidad material de las mujeres, su posición en la sociedad y las imposiciones de los actuales «patriarcados de consentimiento«.

Retomando el ideal de «felices para siempre», resulta evidente que los estándares de felicidad se vuelven cada vez más inalcanzables, y las metas, más elevadas. Este fenómeno, en parte, es impulsado por un sistema económico que no solo deja de promover la maternidad y el cuidado de los hijos hasta la edad adulta; sino que, contrariamente, presenta la maternidad como una experiencia que atemoriza, abruma y a menudo interrumpe los planes de desarrollo de las mujeres. En este escenario, el cuidado de los hijos se convierte en una carga más dentro de los múltiples roles que desempeñamos en esta sociedad: hija, hermana, madre, esposa, profesional, entre otros. Estas circunstancias empañan un proceso natural y saludable tanto para las mujeres como para la sociedad en su conjunto: la natalidad. Además, alejan la maternidad y lo que implica, de lo que significa alcanzar la plenitud o el desarrollo en el plan de vida de cada una de nosotras.

 

Subrogación, explotación del cuerpo de las mujeres.

Cuando hablamos de maternidad subrogada, hablamos de un proceso clínico en que se implanta el óvulo fecundado de la mujer A (que puede ser o no la madre de intención), en el útero de la mujer B, también llamada “gestante”. Este procedimiento puede ser solicitado por parejas heterosexuales u homosexuales, y se presenta tanto como un acuerdo «altruista» (aunque no necesariamente gratuito) o como un acuerdo formalizado mediante un contrato comercial.

 

 

Es importante mencionar que la mujer gestante, quien debe cumplir una serie de requisitos (como máximos etarios, haber tenido hijos o incluso, estar casada), pone a disposición del sistema su capacidad biológica de gestar, aceptando previamente renunciar a sus derechos de filiación con el denominado “producto”, sometiéndose a seguir las reglas que dispongan terceros sobre su cuerpo: procesos de aborto, continuación del embarazo en casos críticos (como guerras) o incluso, acceder a embarazos gemelares, entre otros. En este punto, creemos importante analizar la situación desde las imposiciones del género y cómo la sociedad parece estar minuciosamente orillándonos a la desconexión de nuestros propios cuerpos en pro de un tercero, al empobrecimiento sistemático y al abandono hacia las mujeres e infancia por parte de las políticas públicas a nivel global.

Cabe preguntarse entonces, ¿podríamos hablar de subrogación de vientre sin hablar de opresión? ¿en una sociedad igualitaria y equitativa cabría un acuerdo comercial como este? Desde el feminismo, sabemos que nuestros cuerpos son utilizados desde las sociedades occidentales como instrumentos, las más diversas culturas han convertido el cuerpo de las mujeres en moneda de cambio, fetiche, juguete para obtener placer, instrumento de sometimiento y también, incubadora de hijos ajenos. Esta mirada patriarcal nos deja en un rincón, sin poder accionar, pues ¿quién quiere ser aquella que no es altruista?, ¿quién quiere ser aquella apuntada como la que no quiere ayudar a parejas que no pueden cumplir su sueño de ser padres? La diversidad familiar juega un papel fundamental cuando parejas homosexuales desean tener descendencia y optan por explotar a una mujer, sin siquiera preguntarse porqué una mujer querría acceder a algo así. Se muestra a estos padres de intención, como víctimas de las circunstancias y sufriendo por no poder cumplir con sus ideales de familia.

 

Situación de Chile y Latinoamérica sobre Gestación Subrogada

En Chile, la gestación subrogada no está regulada y aunque a la fecha, se han presentado dos proyectos de ley al respecto por parte los partidos políticos Unión Demócrata Independiente (UDI) y por el Partido Por la Democracia (PPD), ninguno de ellos logró avanzar en la discusión legislativa; sin embargo Chile no ha estado exento de polémicas relacionadas a la subrogación de vientre.

En el año 2018, Jorge Tovar Pérez (48) y Rosario Madueño Atalaya (46), fueron detenidos por la policía peruana al ser acusados por el delito de tráfico de personas.

Los ingenieros comerciales, habían recurrido a una clínica de reproducción asistida en Perú con el fin de traer a Chile los bebés resultantes de la gestación subrogada que habían llevado a cabo en el mismo país.

En ese momento, admitieron haber desembolsado 3 mil dólares por el procedimiento médico y cerca de 795 mil pesos a la llamada «gestante», según consta en la prensa de la época, sin embargo, al no estar regulado tampoco en Perú el vientre de alquiler y no coincidir las fechas de arribo con el nacimiento de los productos, quedaron privados de libertad hasta que finalizara la investigación.

Noticia original: https://www.emol.com/noticias/Internacional/2018/09/05/919598/Mujer-confiesa-haber-arrendado-su-vientre-a-pareja-chilena-detenida-en-Peru-por-trata-de-personas.html

Investigación Contra Borrado Chile

Investigación Contra Borrado Chile (enero, 2024)

 

Esta situación plantea la interrogante de si podría regularse el acceso a la capacidad reproductiva de las mujeres, evitando que los compradores se vean envueltos en dramáticos eventos mediáticos. Aunque a menudo se habla abiertamente del «derecho a procrear», surge la cuestión de si las mujeres estamos dispuestas a ser utilizadas a cambio de dinero y también porqué estamos aceptando que criaturas sean comercializadas, habiendo evidencia suficiente que releva el valor para el desarrollo del recién nacido de diada madre e hijo. Al parecer, la frase adopta, no compres sólo aplica para mascotas (animales de compañía).

Clandestinidad y publicidad, dos caras de la misma moneda

En la actualidad, existen grupos que operan al margen de la legalidad en redes sociales. Facilitan la conexión entre mujeres que se ofrecen para ser futuras gestantes y parejas que desean tener hijos, siendo Facebook la plataforma preferida debido a su garantía de anonimato y «trato directo con el comprador», sin las comisiones y reglas estrictas de las clínicas de fertilidad. Se da por entendido, que no existe legislación al respecto, normas ni formas de ceder un hijo a otro mediante un contrato u otra fórmula similar de cesión. La ley de adopción contempla una serie de requisitos y procedimientos que impiden el desarrollo de esta práctica a nivel nacional, lo cual sigue siendo insuficiente para luchar contra el mercado clandestino y la realización de procedimiento parcialmente fuera del país.

Investigación Contra Borrado Chile (enero, 2024)

En una investigación realizada por el equipo de Contraborrado Chile, al infiltrarse como posible gestante en estos grupos, se recibieron 15 solicitudes de gestación subrogada en menos de 48 horas después de publicar el aviso. Las propuestas de los compradores incluían mantener relaciones sexuales directas, realizar el proceso de fertilización in vitro con el óvulo de la gestante (para parejas homosexuales) o contactar con clínicas de fertilidad en el «país de destino».  Por otro lado, quienes ofrecían el “servicio de gestar”, la constante era la necesidad de dinero para criar a sus propios hijos.

 

 

 

“Se sentía como estar haciendo algo ilegal. Recibí varios mensajes de parte de compañeras pidiéndome ocultar mi identidad y la IP durante la investigación por miedo a que pudiera pasarme algo. Finalmente, una dentro del movimiento sabe, que estas instancias pueden usarse perfectamente para traficar personas: bebés o mujeres en situaciones vulnerables. Finalmente es la vulnerabilidad lo que te lleva a tomar ese riesgo. El no tener opciones.” (infiltrada equipo de Contraborrado Chile)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No es extraño que todas estas conversaciones y contactos se realicen en la esfera clandestina, no hay un consenso en Chile sobre cómo abordar este tema y se interactúa en un vacío legal. La explotación reproductiva de las mujeres plantea desafíos éticos desde muchas perspectivas aparte del feminismo que, además de cuestionar la ética de esta práctica y abogar por una reevaluación de cómo la sociedad aborda la construcción de la familia, nos enfrenta a la discusión de cuál sigue siendo el papel de la mujer en la sociedad actual. Una práctica como esta, que es publicitada como técnica de reproducción asistida, no es más que la manifestación de cómo se nos deshumaniza y se nos relega a vasijas o incubadoras de sueños ajenos.

 

Para finalizar dejamos un párrafo de la Convención internacional feminista para la abolición de la gestación por sustitución, que entrega una clara postura ante esta nueva forma de explotación de las mujeres:

 

“La instrumentalización de las niñas y de las mujeres ha permitido crear mercados en los que ellas son la materia prima. La práctica de la gestación por sustitución, que surge con el desarrollo de la reproducción médicamente asistida, es ahora un mercado basado en la utilización de mujeres basada en clichés sexistas y misóginos. Esta práctica consiste en que la mujer lleve a cabo un embarazo con el fin de separarse del bebé al nacer para entregarlo a quienes le han encomendado que lo traiga al mundo. Una práctica que se basa en: i) la representación patriarcal de las mujeres y sus cuerpos como fragmentados y fragmentables, y ii) la explotación de la capacidad reproductiva de las mujeres en nombre de los prejuicios de género que operan en su contra, incluyendo su supuesto deseo innato de darse a los demás y su sentido del sacrificio. De este modo, la subrogación refuerza y consolida las normas y representaciones de género que subyacen en las históricas desigualdades estructurales entre mujeres y hombres.”

(Stop vientres de alquiler(2020). Convención internacional feminista para la abolición de la gestación por sustitución. http://abolition-ms.org/es/actualites/convencion-internacional-para-la-abolicion-de-la-gestacion-por-sustitucion/)

Las invitamos a seguir la segunda parte de este ciclo de artículos donde seguiremos profundizando en este tema y analizando desde una perspectiva feminista la explotación reproductiva de las mujeres y trata de menores que conlleva todo este proceso.