A fines de diciembre del 2022 se difundió por redes sociales la existencia de dos tesis de la Universidad de Chile con temática pro pedofilia, una de ellas presentada para optar al grado de Magíster en Estudios de Género y Cultura, elaborada por Leonardo Arce, con el título “Pedófilos e Infantes, pliegues y repliegues del deseo”, la cual se encuentra en el repositorio web de la casa de estudios (link: https://repositorio.uchile.cl/handle/2250/145147) y la otra correspondiente a “El deseo negado del pedagogo: ser pedófilo”, un Informe de Seminario de Título de Licenciatura en Educación Media con mención en Filosofía, cuyo autor es Mauricio Quiroz. Ambas tesis fueron presentadas en la facultad de Filosofía y Humanidades de la universidad, los años 2016 y 2020 respectivamente.
Ante el contenido de estos trabajos hubo una fuerte reacción de rechazo social. La Defensoría de la Niñez, órgano autónomo encargado de que se conozcan y protejan los derechos de niñas, niños y adolescentes, expresó por medio de su cuenta de Twitter: “Sobre la tesis universitaria que ha circulado en RRSS, informamos que rechazamos cualquier hecho, situacion y/o publicación que inste a normalizar vulneración de derechos de niños niñas y adolescentes, cómo la pedofilia. Nos encontramos analizando aquella publicación.” Por su parte, la Comisión de Educación de la Cámara de Diputadas y Diputados citó a autoridades de la Universidad a dar explicaciones. En este escenario, la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, presentó un comunicado en el que se comprometía a realizar un análisis exhaustivo de la situación y la creación de una comisión a cargo del caso, que tomó el nombre de Comité Informante sobre Pertinencia Ética y Formativa.
Como ContraBorrado Chile, nos preocupa que la penetración y aceptación del constructo teórico queer en el desarrollo de conocimiento académico, que propone un rompimiento con la “sexualidad aceptada socialmente”, tenga como consecuencia la pérdida de capacidad de análisis crítico y ético tanto en profesores como estudiantes, con la afectación de los derechos de mujeres, adolescentes, niñas y niños que esto puede conllevar.
Con fecha 30 de marzo, el Comité entregó un Informe con sus conclusiones, frente a lo que señalamos:
Si bien la Comisión indica que las tesis “omiten la evidencia respecto de las implicancias de la asimetría de poder en la relación adulto niño, así como las eventuales consecuencias traumáticas para el infante, o el valor relativo del consentimiento de un infante en este ámbito”, y menciona la Convención sobre los Derechos del Niño así como principios básicos que resguardan la integridad de aquellos, en el mismo Informe se afirma (punto 1) que “esta Comisión tampoco ve inconveniente que textos desarrollados en los procesos de titulación o graduación puedan ser de tipo normativo o político en el sentido de preconizar o valorar un particular modo de ver la convivencia afectiva, como ocurre con los textos analizados”.
Respecto a este punto es importante recordar que la pedofilia y la pederastia no son formas de “convivencia afectiva” y su apología en estas tesis no pueden ser una “valoración” de aquellas. El pedófilo o pederasta no ve a sus víctimas como sujetos con derechos, si no como objetos de satisfacción de impulsos sexuales. Es una forma de abuso de poder. Por lo tanto es desconcertante que la Comisión encargada de analizar los aspectos éticos de estos textos incurra en este error de juicio, donde debería adoptar una perspectiva clara de derechos humanos.
En el análisis académico de la Comisión se deja en evidencia la poca rigurosidad metodológica de las tesis mismas, al no presentar una perspectiva argumentativa robusta en defensa de lo que se expone, lo que deja en evidencia que lo que se expone en ellas obedece más a la necesidad de los autores de romantizar la pedofilia en vez de realizar un análisis crítico. La misma Comisión concluye que las tesis no cuentan con el rigor metodológico adecuado para un trabajo a publicar a título de la Universidad y para optar a un posgrado.
Rescatamos la recomendación de implementar instancias de evaluación académica colegiadas a todo tipo de trabajo, incluyendo su aprobación en comisiones de ética. Nos parece asombroso que esto se esté planteando recién hoy a la luz de estos hechos cuando estamos hablando de una de las universidades más importante del país y núcleo de la generación de conocimiento.
Informe Comité Informante sobre Pertinencia Ã_tica y Formativa[1]
